Los verbos de apoyo en español

verbos de apoyo

Una de las fórmulas que más corrijo en el estilo de un texto, es el uso de estructuras complejas que muchas veces podrían resumirse en un verbo. Hablo de ese lenguaje rimbombante que en ocasiones se emplea con el fin de parecer más culto o resabido. Voy a matizar aún más, hablo de fórmulas que son sintagmas verbales conformados por verbo+complemento, en lugar de emplear el verbo a secas. En español tenemos un montón de ejemplos donde esa economía del lenguaje no se cumple, como puede verse en las dos tablas que tenemos abajo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Estos verbos (dar, hacer, tener, etc.) sirven de apoyo para el nombre que le sigue, que es el que aporta significado. Cuando los estudié en un curso de corrección, se los denominó como verbos cliché, pero también se pueden llamar verbos ligeros, livianos, desemantizados o deslexicalizados. Los verbos más frecuentes son: dar, hacer, tener, tomar o echar. También hay otros menos frecuentes como pedir o poner.

    • A mi tío le han puesto una multa.
    • A mi tío le han multado.
    • No me pidió disculpas hasta el lunes.
    • No se disculpó hasta el lunes.

Este tipo de verbos se suelen presentar como, aparentemente, vacíos. Han sufrido un proceso de desemantización; es decir, una pérdida parcial o total de su significado. Tal caso lo encontramos en el verbo haber, que perdió su contenido léxico y adquirió un valor gramatical.  El hecho de que este tipo de verbos hayan perdido su peso semántico significa que necesitan buscar sustantivos (que por lo general serán predicativos) con los que poder combinar para poder formar una unidad predicativa. Estas combinaciones tienen interpretación literal y figurada.

Sin embargo, y como he dicho anteriormente, están aparentemente vacíos, y en el lenguaje cada elemento cuenta. Estas estructuras pueden cambiarse por la misma familia léxica del sustantivo, pero en algunos casos se perderían valores aspectuales o estilísticos, y es cierto que el verbo de apoyo aporta contenido a la predicación. Por ejemplo no es lo mismo: mirar que echar una mirada. Ya que en esta última (con el verbo echar como apoyo), hay un matiz distinto que en el simple hecho de mirar a algo o a alguien. Esto mismo lo podemos ver en los siguientes ejemplos:

    • Marta firmó el contrato como profesora de danza en 1987.
    • Marta echó una firma en el contrato como profesora de danza en 1987.
    • El médico hizo un corte en la pierna del paciente.
    • El médico cortó la pierna del paciente.

 

En cualquier caso, estos verbos sirven para dar temporalidad a la oración y cargarla de información gramatical: número, tiempo, persona, aspecto, etc. Por ejemplo, el verbo hacer tiene el significado de «llevar a cabo una acción o actividad». El verbo dar aporta un valor léxico (transmiten mayor información) y aspectual mucho mayor que el verbo hacer. Se combina con nombres que denotan golpes, besos, abrazos, gritos u otros instintos corporales (que salen del cuerpo).

Por ello, cuando corrijo un texto y leo «Le dio un beso en los labios», paro y reflexiono si cambiaría de significado «La besó en los labios».  Y, si es necesario, abro una nota al margen y le comento al autor el posible cambio de significado, ya que en ocasiones el verbo de apoyo suele implicar una acción breve, espontánea o circunstancial, como en este caso: «El sonido del teléfono le hizo dar un salto». Si el escritor hubiera escrito «El sonido del teléfono le hizo saltar», el matiz hubiera sido distinto. Por otra parte, tampoco corrijo estas construcciones cuando se añade un adjetivo u otro complemento al sustantivo:

    • Dio un paseo agradable.
    • *Paseó de manera agradable.
    • Hizo un viaje muy largo y cansado.
    • *Viajó muy largo y cansado.
    • Dio un salto tan grande que llegó hasta el techo.
    • *Saltó tan grande que llegó hasta el techo.

 

Como veis, suprimir el verbo de apoyo por un verbo de la misma familia léxica no es tan sencillo en ocasiones. La rapidez en la corrección puede llevarte a modificar la estructura y el sentido de la frase, y esto muchas veces nos deja ciegos ante las posibles connotaciones léxicas y semánticas de dicha estructura. Seguro que ahora os fijáis más a la hora de escribir. Y, recordad, no es lo mismo «Se dio un corte en el dedo», que «Se cortó el dedo». No hace falta alarmar a nuestros lectores si empleamos la estructura correctamente.

 


PARA SABER MÁS

-Elena de Miguel, Construcciones con verbos de apoyo en español. Universidad Autónoma de Madrid. Recuperado de:  https://core.ac.uk/download/pdf/83572046.pdf

-Celia Romera Martín (2017) Construcciones con verbos de apoyo. Universidad Autónoma de Barcelona. Recuperado de: https://ddd.uab.cat/pub/tfg/2017/180145/Romera_Celia.pdf 

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