Cuando la mayúscula se vuelve dudosa

Cuando la mayúscula se vuelve dudosa

Hay una máxima en los textos legales y religiosos, y esa es escribir todo lo que a uno le parece importante con inicial mayúscula. Es una ley inquebrantable, sí señor. Por supuesto, esto es ironía, pero es lo que me encuentro en este tipo de documentos. Los textos legales y de derecho y los religiosos creen que todo es importantísimo. Los de otras materias ya emplean las mayúsculas con más humildad; en cualquier caso, cuando un escritor cree que es verdaderamente importante algún término o profesión, por ejemplo, coronel (que, digo yo, ¿es más importante un coronel que un profesor de música y por eso profesor va siempre en minúscula?), la mayúscula inicial está siempre presente. No obstante, es cierto que cuando la mayúscula se vuelve dudosa, muchas veces optamos por eliminar la minúscula. Por eso os traigo aquí algunos ejemplos donde su empleo puede ser algo problemático.

DOS PUNTOS

Después de dos puntos solo corresponde utilizar mayúscula cuando lo que sigue es una cita o en una oración totalmente independiente. Mi padre siempre me decía: «Espera a que el semáforo se ponga en verdad cuando vayas a cruzar».

Por otro lado, Susana Rodríguez Vida, en su libro Curso práctico de corrección de estilo (Octaedro, 2010) indica que solo se empleará mayúscula al comienzo de un comentario entre paréntesis cuando este constituya una oración totalmente independiente. En cuyo caso su punto final se incluirá dentro de los paréntesis de apertura. Reproduciré primero el comienzo del drama, hasta el primer conato de sacrificio. (Al principio del capítulo siguiente hallará el lector la continuación, el monólogo y la escena del sacrificio.)

GUIONES DE DIÁLOGO

Si el comentario encerrado entre guiones no guarda relación con lo anterior o no es un verbo de habla (dijo, comentó, masculló, etc.), este ha de acabar en punto y el comentario debe comenzar por mayúscula. Si bien la lógica indicaría que, al igual que se procede con los paréntesis, el punto final del comentario debería ir incluido entre los guiones, la costumbre dicta que se lo coloque después del guion.

—Creo que mañana va a nevar. —Se levantó corriendo para ver la ventana—. ¿Os gustaría ir a la nieve?

En este caso es fácil, cuando la mayúscula se vuelve dudosa coged una novela que tengáis por casa y buscad algún diálogo. Basta con ir a la fuente.

ENUMERACIÓN

Cuando los elementos de una enumeración están constituidos por uno o más términos, sin verbo y con puntuación interna, deben comenzar en minúscula, y solo el último elemento deberá llevar signo de puntuación final.

Mi madre tiene en la despensa:

—lechugas

—fiambre

—salchichón.

En el ejemplo anterior, también se puede poner punto y coma después de lechugas y fiambre. Por otro lado, también puede ocurrir que sean oraciones completas, por ejemplo:

Las causas principales de la muerte de la lechuza común, son:

—Luc, como la llamaron los forestales, estaba fuera del nido cuando vino el zorro.

—Luc no sabía volar y al día siguiente cayeron fuertes nieves que obstruyeron el nido.

En este caso las oraciones sí deben empezar con mayúscula y tienen que terminar en punto. Si, en cambio, se prescindiera del verbo conjugado en todos los elementos y estos tuvieran puntuación interna, deberían empezar con minúscula y acabar en punto y coma, con excepción del último. Cuando corrijo este tipo de enumeraciones, siempre opto por el punto y coma, a no ser que sean oraciones con todos sus elementos (sujeto, verbo más complementos).

NOMBRES DE PUEBLOS, MESES, CARGOS, ETC.

Este error es muy común. Los días de la semana, por influencia con otras lenguas (en inglés), pueden leerse en ocasiones en mayúscula, sobre todo porque se piensa que la mayúscula otorga importancia. ¡No hay nada más importante que un domingo! ¿Y el lunes? Buf, apuesto a que siempre va en minúscula. ¿Qué importancia tienen los lunes? No, señores, los días de la semana en español se escriben en minúscula.

No temas, si escribes rey con minúscula, no atentarás contra la corona, si escribes papa con minúscula, no serás excomulgado. Piensa una cosa, ¿quién determina el nivel de importancia entonces? ¿Si lo escribe un ateo, papa irá en minúscula, y si lo escribe un creyente fervoroso, irá en mayúscula? No tiene sentido. Papa es una profesión, un cargo eclesiástico. Lo único que hace la mayúscula es asignar la categoría del nombre propio que, en determinadas ocasiones, adquiere un nombre común.

Por ejemplo, Facultad de Psicología irá en mayúscula cuando se denomine de manera particular a una facultad. Por el contrario, se escribirá las facultades, la psicología, etc. porque son denominaciones genéricas. En el caso de los tratamientos, en ocasiones se confunde por el uso de mayúscula en la abreviatura, pero así es como debe escribirse: el señor Martínez, Sr. Martínez.

Con respecto a los puntos cardinales, solo son nombres comunes: el norte de África, el sur de España. Si el punto cardinal forma parte de la denominación, irá con mayúscula por constituir un nombre propio: América del Sur, Europa del Este, etc. ¿Y qué ocurre con las denominaciones geográficas?, esta norma es fácil. Si el nombre del accidente geográfico (mar, río, monte, etc.) no forma parte del nombre propio, ha de ir en minúscula. Por ejemplo: Mar Muerto, Río de la Plata. Intenta decir solo uno de los términos, ¿a que no tiene sentido decir Muerto o Plata para referirnos al mar y al río? Y, referente a esto, uno de los errores que leo muy a menudo es escribir Península Ibérica, cuando lo correcto sería la minúscula: península ibérica (nombre común más adjetivo).

Y hablando de esto, me han venido a la mente los pueblos primitivos. Por ejemplo, los mayas, los aztecas o los tuareg se escriben en minúscula. No cometáis el error de la mayúscula. La mayúscula no hace a una palabra más importante, sino que la categoriza. Los mayas no son más importantes por ir en mayúscula, la lengua no actúa así. Pese a que los escritores de textos legales o religioso se empeñen. Recordad, cuando la mayúscula se vuelve dudosa, revisad, cotejad, buscad en webs como la Fundéu o la RAE, escribid con lógica y hallaréis el camino.

 


Fuente:

-Susana Rodríguez-Vida (2006), Curso práctico de corrección de estilo, Barcelona: Octaedro.

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